
La vida te da sorpresas. Lo quieras o no, siempre vas a tener que salvar millones de obstáculos que se interpondrán en tu camino. Podrás superar algunos y otros podrán superarte a ti. De una manera u otra, creo que de todo se obtiene algo bueno.
Supongo que en el caso de que consigas hacer frente a esas dificultades, obtendrás la satisfacción de haber logrado lo que querías y de poder continuar tu camino como si nada hubiera ocurrido, guardando sólo el recuerdo. Por el contrario, si caes ante ese obstáculo, probablemente te faltarán fuerzas para seguir y no creas que merezca la pena intentar conseguir aquello que deseas, aquello que, como un espejismo, parece tan real y de pronto se disuelve entre tus dedos.
Pero tienes que hacer de tripas corazón, y que el dolor que la derrota te ha supuesto no te nuble. Tienes que estar por encima de todo, preparado para todo y superándote cada día un poco más. De todo se aprende algo, y de muchas amargas situaciones sacamos enseñanzas tan o más buenas de lo malo que tienen éstas.
Muchas veces escuché eso de "la esperanza es lo único que se pierde", y creo que cierto es, siempre mantenemos la fe. En determinados casos, esa ilusión puede resultar dañina; pero, en mi opinión, el 99,9% de las veces es una de las mejores emociones que el ser humano puede poseer.
La esperanza te estrecha la mano cuando caes ante un obstáculo, tira de ti, te roba una sonrisa y continúa a tu lado durante toda tu trayectoria hasta que alcanzas tu meta.
Nunca, jamás, pierdas la esperanza. No te puedes rendir ante nada, no puedes frenar; porque, ya se sabe, la vida te da sorpresas.
¡Y qué me cuelguen si a las personas no les gusta una buena sorpresa!