lunes, 29 de marzo de 2010

:)


La vida te da sorpresas. Lo quieras o no, siempre vas a tener que salvar millones de obstáculos que se interpondrán en tu camino. Podrás superar algunos y otros podrán superarte a ti. De una manera u otra, creo que de todo se obtiene algo bueno.
Supongo que en el caso de que consigas hacer frente a esas dificultades, obtendrás la satisfacción de haber logrado lo que querías y de poder continuar tu camino como si nada hubiera ocurrido, guardando sólo el recuerdo. Por el contrario, si caes ante ese obstáculo, probablemente te faltarán fuerzas para seguir y no creas que merezca la pena intentar conseguir aquello que deseas, aquello que, como un espejismo, parece tan real y de pronto se disuelve entre tus dedos.
Pero tienes que hacer de tripas corazón, y que el dolor que la derrota te ha supuesto no te nuble. Tienes que estar por encima de todo, preparado para todo y superándote cada día un poco más. De todo se aprende algo, y de muchas amargas situaciones sacamos enseñanzas tan o más buenas de lo malo que tienen éstas.
Muchas veces escuché eso de "la esperanza es lo único que se pierde", y creo que cierto es, siempre mantenemos la fe. En determinados casos, esa ilusión puede resultar dañina; pero, en mi opinión, el 99,9% de las veces es una de las mejores emociones que el ser humano puede poseer.
La esperanza te estrecha la mano cuando caes ante un obstáculo, tira de ti, te roba una sonrisa y continúa a tu lado durante toda tu trayectoria hasta que alcanzas tu meta.

Nunca, jamás, pierdas la esperanza. No te puedes rendir ante nada, no puedes frenar; porque, ya se sabe, la vida te da sorpresas.
¡Y qué me cuelguen si a las personas no les gusta una buena sorpresa!

lunes, 22 de marzo de 2010

First breath after coma

Lento y desesperante. Cada segundo se convertía en una eternidad. Con los ojos hundidos observaba el movimiento casi imperceptible de las manecillas del reloj, y así contaban ya más de tres horas. ¿Qué demonios estaba pasando allí dentro? Su mirada se movía rápidamente del reloj a la puerta; del reloj a la puerta, del reloj a la puerta...
No aguantaba más, no podía soportarlo, era horrible.
Enterró la cara entre sus manos y se frotó los ojos, esperando, rezando.
Notó el roce de la cicatriz de su mejilla derecha; no pudo evitar esbozar una sonrisa.
Se acordó de la casa del tío Sam y de la voz de tía Susan gritando "¡No vayas por ahí, Tom! El huerto está cerrado, los árboles no dan frutos en invierno" Y, efectivamente, el huerto estaba cerrado. Pero no contento con ello se dispuso a saltar el muro y a encontrarse de frente con la alambrada. Diecisiete puntos y un miedo horrible al huerto.
Su viaje por la infancia fue interrumpido por el chirrido de la puerta. Allí estaba, por fin. Con tantos o más cables enganchados como tenía antes de entrar a quirófano. Y tan hermosa como siempre. Y, claro, tan vulnerable y débil... como siempre.
La espera había merecido la pena, aunque la recompensa no fuera más que unos pocos segundos. Ni siquiera fue capaz de decirle adiós. Una caricia como única despedida, y con la sonrisa más triste y desgarradora que jamás había pasado por ese hospital, vio como sus párpados se cerraban por última vez. Un suspiro final.
Con la chaqueta al hombro abandonó la sala de espera.

domingo, 21 de marzo de 2010

I was a fool to believe.

La ves dirigir sus pasos por el bordillo de la acera, a punto de tropezar. Desde la distancia a la que te encuentras puedes incluso ver las sombras que la falta de sueño ha dibujado bajo sus ojos. Tantas noches sin dormir, tantas noches buscando sólo eso, sólo la solución. Y tenía la respuesta ante sus propios ojos.
Pasas por su lado temiendo que en cualquier momento se desmorone, se derrumbe y se arrodille en el pavimento, suplicando lograr aquello que anhela, deshecha en llanto.
Pero continúa andando a paso ligero, y ni siquiera se molesta en pedirte fuego para ese endemoniado cigarrillo que lleva largo rato intentando encender.
Así que ¿qué otra opción te queda? Sigues tu camino, despidiéndote de la leve brisa que dejó a su paso.